domingo, 23 de enero de 2011

He aprendido...

¿Qué he aprendido en estos días, que he hecho para ello, y para qué me va a servir?

La primera pregunta es la más extensa, o eso creo, porque he aprendido muchas cosas, he aprendido bastante con Savater, y he disfrutado  con las historias Daniel Penac, he aprendido lo que es educar, lo que es la educación, para que sirve, sus funciones y su importancia, aunque espero que haya aprendido también sin darme cuenta a saber transmitir mejor la educación en un futuro, porque de alguna manera, ya me considero  educador. He aprendido que la sabiduría sin buenas intenciones, sin buenos propósitos, sin buenos valores (tema ambiguo e ignoto para muchos) y sin pretensión de ignorancia, no es más que mero conocimiento, pues lo que caracteriza a los sabios, no es lo que saben, o lo que demuestran que saben, si no la forma en la que lo hacen, que suele estar presidida por la idea de ayudar a los demás, y siempre lo hacen del modo más justo y apropiado. He aprendido que tengo muchos defectos, pero que la paciencia es una de mis virtudes. He aprendido a manejar un Blog, a utilizarlo y a sacarle partido a esta  herramienta. He disfrutado con películas sobre  la educación y he reflexionado con el trasfondo social que presentaban.  He visto puntos de vista y clasificaciones que hacen algunos autores sobre el movimiento, las características de la  escolarización y de la educación (en especial Arnold). He aprendido que es importante a veces escuchar y no tomar nota, impregnarte del discurso de los demás, escuchar;  pero a veces, la información que escucho la considero tan relevante que no puedo evitar escribirla en mis apuntes, para poder tenerla siempre que quiera consultarla. Y me he dado cuenta de que hay compañeros que todavía se interesan por la poesía.
 En definitiva he aprendido que cuanto más aprendes, más te das cuenta de lo poco que sabes, porque no miras hacia atrás, y ves lo aprendido,  si no porque miras hacia el futuro, y ves todo lo que te queda por aprender.  He leído, he buscado libros, blogs, artículos, notas de prensa, noticias, he indagado en todas las fuentes de las que se pueden sacar información y reflexiones acerca de la educación, que son casi infinitas, y las he mezclado para poder extraer mis propias opiniones y reflexiones, intentando apoyarlas con los fundamentos que he creído más justos y apropiados, valiosos e importantes en cada caso. En diversos trabajos de clase, escritos, debates, he discutido con compañeros sobre puntos de vista, y he buscado el camino idóneo para alcanzar la meta de cada situación, el objetivo común, o en mi caso, continuar aprendiendo y disfrutando del conocimiento que nos ofrece la carrera, buscar la felicidad como los eudemonistas, a través de la realización personal de las cosas bien hechas, y si es posible que se vea reflejado en las acciones de nuestros iguales o de los que necesitan ayuda y acuden a nosotros como educadores, para resolver dudas o problemas.

martes, 28 de diciembre de 2010

Un proverbio chino, por José María Carrascal

Un proverbio chino

«El último informe PISA sobre el estado de nuestra educación es malo, muy malo, pues no se corresponde con el potencial humano, económico e industrial de España. A no ser que estemos también en una “burbuja educativa”»

Día 16/12/2010
NO exagero los más mínimo al decir que el último informe PISA ha causado más alarma en Estados Unidos que las filtraciones de Wikileaks. A fin de cuentas, estos son cotilleos diplomáticos con un efecto tan ruidoso como pasajero, mientras que el informe PISA, que mide el nivel educativo de jóvenes de 15 años en 65 naciones, es bastante más importante para ellos y para sus países. EE.UU, que venía presumiendo de su educación, ha retrocedido ante el avance arrollador de los países asiáticos y algún europeo del norte y del este. Ya no solo Finlandia figura en los puestos de cabeza, sino que la acompañan en ciencia, matemáticas y comprensión de lectura —las tres disciplinas evaluadas— Noruega y Estonia. Por no hablar de los orientales, Corea, Singapur, Taiwán, auténticos vencedores, con la provincia china de Shanghai acaparando el primer puesto en las tres disciplinas. Si necesitábamos confirmación de que el siglo que empieza va a ser el siglo de China, ahí la tenemos. Algo que ha desencadenado un torrente de editoriales, artículos, comentarios y cartas al director en unos Estados Unidos que notan ya en los foros internacionales que no son lo que eran. La razón puede ser precisamente esa, que pierden puestos en el rango educativo. Por lo que se ha abierto el debate sobre la forma de corregirlo antes de que sea demasiado tarde. Si los Estados Unidos, todavía por encima de la media mundial en la formación de sus adolescentes, con bastantes de sus universidades entre las de elite, con más patentes registradas y más premios Nobel que nadie, se preocupan por su educación, no quiero decirles lo que tendría que preocuparnos a los españoles el claro suspenso que el último informe PISA nos sacude en las tres piedras angulares de la educación, apareciendo muy por debajo de la media de los países europeos, con desnivel que, en matemáticas, alcanza los 16 puntos; en ciencias, los 13; y en comprensión de lectura, los 12, por detrás de Grecia e incluso Portugal. Sin que valga que
hemos avanzado algún puesto respecto al informe de 2006, porque hemos retrocedido respecto al del año 2000, ni decir que hay comunidades, como Madrid, Cataluña y Castilla y León, que pueden rivalizar con alguna europea porque hay otras, como Andalucía, Baleares y Canarias, que figuran a la cola de la clasificación. No tenemos ninguna universidad entre las mejores, y aunque se publican bastantes estudios científicos, apenas se reproducen y citan en las publicaciones importantes. La nota de «bueno» que el ministro de Educación nos ha dado a la vista del informe solo puede atribuirse a que el señor Gabilondo ha dejado de ser profesor para convertirse en político, es decir, alguien que miente por necesidades del cargo. No, el informe no es bueno, es francamente malo, pues no se corresponde al potencial humano, económico e industrial de España. A no ser que estemos también en una «burbuja educativa», es decir, que hayamos creído levantar una amplia y buena educación, y resulte que está hueca, como la inmobiliaria. Lo que nos faltaría.
¿Qué es lo que falla en la educación española? El informa PISA apunta ya algunos de sus defectos fundamentales. El primero, que se ha apostado por la cantidad, no por la calidad. Muchos alumnos, pero poco preparados. Y la educación es precisamente preparación, instrucción, capacitación. Algo para lo que se necesita, por parte del alumno, esfuerzo, y por parte de la sociedad, estímulo. Dos cualidades que se han olvidado en escuelas e institutos españoles, donde ha venido imperando el mero pasar curso, incluso con un montón de asignaturas pendientes, y acabar como se pueda, con un título, y si no se conseguía, con un diploma. Ni siquiera en nuestras familias, a diferencia de en las orientales, existe esa preocupación, sino la contraria: que el chico o chica aprueben, no que sepan la asignatura. No siendo extraño el caso de las padres que protestan porque el profesor o profesora es «demasiado duro». Así no se forma a nadie, pues estudiar requiere un esfuerzo, pequeño o grande según la capacidad de cada alumno, pero esfuerzo siempre. Es verdad que, afortunadamente, ya no rige aquello de que «la letra con sangre entra». Pero sigue todavía en vigor que la letra entra con codos. Y lo que viene faltando a los alumnos españoles son codos. Un chico coreano dedica por término medio diez horas diarias al estudio. ¿Cuántas dedica el alumno español?
Pero es que hay más, o mejor dicho, menos. Los planes de estudio españoles, aparte de haber sido cambiados cada poco, lo que ha producido tal desbarajuste en la enseñanza que pocos han acabado sus estudios con los planes que empezaron, no se concentran en las disciplinas básicas de todas las demás —la lengua, las matemáticas, la ciencia—, sino que incluyen desde el judo a la historia o geografía regional, sin conexión con la española y no digamos ya la universal, algo que lobotomiza el saber del alumno. Por no hablar ya de esa asignatura de nueva planta, la «educación para la ciudadanía», que tiene más de orientación ideológica, según el gobierno de turno, que de auténtica formación. La mejor educación para la ciudadanía es la que habilita al chico o chica para entender lo que lee y oye, para estar al tanto de los últimos avances de la ciencia, en la carrera acelerada que esta lleva, y para poder desenvolverse en el mundo abstracto de los números, que es el que rige hoy por todas partes. A ese tipo de ciudadanos es difícil engañarles. Tal vez por eso no se educa a los niños españoles para ello, sino que se les «divierte» con toda clase de actividades periféricas. El simple hecho de que el estudio del español no sea el eje del entero sistema de enseñanza, ya que quien no lo domine no podrá dominar el resto, es la mejor prueba de ello. Dejando aparte las comunidades en las que incluso se le restringe. Cuando, miren ustedes por dónde, más de la mitad de los alumnos norteamericanos de segunda enseñanza que por obligación estudian una segunda lengua eligen la nuestra.
Para ir resumiendo, en escuelas e institutos españoles no se apuesta por la excelencia, sino por la mediocridad, sin promover el nivel de exigencia y respeto a los profesores, elementos imprescindibles para una formación integral. No hace falta esperar al futuro para comprobar los resultados, los estamos ya sufriendo: en estos momentos hay en España 700.000 jóvenes de menos de 34 años sin estudios ni trabajo, resultado de uno de los abandonos escolares mayores de Europa. Todos ellos van a tener enormes dificultades en encontrar empleo por su escasa o nula formación. Únanse a los que el mercado laboral expulsa a consecuencia de la crisis y tendrán el panorama. Es la consecuencia de que aquella filosofía, por llamarla de algún modo, que condenaba los exámenes, minimizaba los suspensos y defendía una «educación creativa», consistente en que cada alumno pudiera, con el pretexto de expandir la creatividad, hacer lo que le diera la gana. O que pudiera estudiar con el ordenador o incluso la tele encendidos.
Como la crisis en el plano económico, el informe PISA nos advierte de que errábamos en el terreno educativo. La naturaleza nos hace iguales, a hombres y países, pero la educación nos diferencia luego, más cultos o menos cultos, más ricos y más pobres. A no ser que se piense, como han creído muchos en España últimamente, que la forma más rápida de hacerse rico es la política. «Quienes descuidan la educación de sus jóvenes —decía Eurípides— condenan a muerte su futuro». Eso por no hablar de que la educación no consiste solo en adquirir conocimientos, sino también en la formación del carácter, al coincidir, sobre todo la secundaria, con los años críticos de la adolescencia, cuando se forma aquel. Y precisamente la segunda enseñanza ha sido laminada en los planes de estudio españoles, haciendo avanzar la primaria y retroceder la superior, con el resultado de que los jóvenes pasan de la escuela a la Universidad sin casi intermedio. Así les va a ellos, y al país. Hay un proverbio chino, que ellos están aplicando, más antiguo aún que el de Eurípides, que dice: «Las escuelas de un país son su futuro en miniatura». Lean el informe PISA y verán el futuro que nos espera.
JOSÉ MARÍA CARRASCAL 

miércoles, 22 de diciembre de 2010

¿Qué es la teoría crítica del curriculum de la E.F.?

Con motivo de que se expongan en este apartado contribuciones de mis compañeros, que como yo componen el grupo de expertos de esta teoría, he creado esta entrada. Aquí podremos expoenr dudas, compartir opiniones, destacar ideas, autores y proponer inquietudes. Empezemos cuanto antes, ¿de qué se preocupa pues esta perspectiva?

sábado, 20 de noviembre de 2010

De los pequeños placeres

Quisiera compartir un texto: los pequeños placeres de la vida. de Savater.
instrumental piano. Otherside (RHCP)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

búsqueda bibliográfica: violencia, castigo y escuela.

SUÁREZ PAZOS, M.:
"LOS CASTIGOS Y OTRAS ESTRATEGIAS DISCIPLINARIAS
VISTOS A TRAVÉS DE LOS RECUERDOS ESCOLARES"
Revista de Educación, núm. 335 (2004), pp. 429-443.
(Este trabajo forma parte del proyecto El método biográfico y su aplicación al ámbito educativo: relatos
de vida escolar, financiado por la Xunta de Galicia y la Universidad de Vigo.)

EPP, J. R.: «Escuelas, complicidad y fuentes de la violencia», en J. R. EPP y A. M.
WATKINSON (Eds.): La violencia en el sistema educativo. Del daño que las
escuelas causan a los niños. Madrid, La Muralla, 1996, pp. 15-47.

("la violencia sistemica escolar incluye cualquier práctica o procedimiento que imposibilite el aprendizaje de los alumnos
lo cual les produce un daño")

 BADIA MARTÍN, M.:
"Las acciones punitivas físicas: una perspectiva intercultural"
Aula, Vol 12 (2000)
RESUMEN: En este artículo se enmarca el término de castigo corporal diferenciándolo del de abuso físico, a la vez que se realiza
 un análisis sobre la perspectiva de diferentes países con relación a la aplicación de dicha forma de castigo. La investigación
y la teoría analizada, muestran cómo ciertas sociedades todavía reclaman el uso del castigo corporal como una forma más para frenar
los comportamientos molestos. Esto nos puede llevar a pensar que no se debe abandonar la tesis sobre el hecho de que esta estrategia
 es rechazada en la actualidad por todos los sectores de la sociedad, sino que debemos ser sensibles a la idea de que ciertos
profesionales y familias lo consideran un instrumento más para la corrección de conductas consideradas como no correctas.

martes, 9 de noviembre de 2010

Más sobre educación

- El arte supremo del maestro es despertar el placer de la expresión creativa y el conocimiento. Albert Einstein 
- Educad a los niños y no será preciso castigar a los hombres. Pitágoras de Samos

- El educador mediocre habla. El buen educador explica. El educador superior demuestra. El gran educador inspira. William Arthur Ward 

domingo, 7 de noviembre de 2010

comentario del artículo, Ficción autobiográfica en torno a la cultura corporal y la vida cotidiana.Barbero, J.I. (2006).

Tras leer el artículo narrado en forma de ficción autobiográfica, lo primero que me sugiere es que es fruto de muchas horas de trabajo y que todas las incidencias ocurridas en la vida del autor, han ocurrido durante varias semanas o meses y no sólo en un día, aunque aun así es abrumadora la cantidad de mensajes acerca del culto al cuerpo que podemos apreciar en el mundo y la sociedad industrializada en la que vivimos.
Sin ánimo de justificar esta tendencia actual que coloca el cuerpo en primer plano, un cuerpo esbelto, musculado y sin grasa, tengo que decir que en cierto sentido (y me refiero a que no llegue a ser patológico: anorexia, bulimia, vigorexia…) estoy a favor de esta postura, ya que en parte, promueve estilos de vida saludables y bien entendido, ayuda a prevenir enfermedades como la obesidad, y otras provocadas por la inactividad física. Ahora bien, hay que saber diferenciar entre lo que realmente es saludable, y la publicidad engañosa. Y aquí es donde entramos nosotros como profesionales de la actividad física y el deporte, pues ya sea dentro o fuera de las aulas, debemos promover estilos de vida saludables, relacionados con una buena alimentación y actividad física. Lo importante es pues estar en forma, y sano en vez de vestir esa talla 38, pues se puede estar en sobrepeso y estar sano si se practica algún deporte varios días a la semana, no se fuma, no se bebe alcohol y no hay ni  hipertensión ni otras enfermedades cardiovasculares, frente al individuo que aparentemente musculado y con su índice de masa corporal (IMC) de 19 no cumple los otros requisitos para estar en buena forma física y de salud. Una crítica que le hago al autor entonces es que el IMC es un indicativo más de salud (y además bastante fiable y objetivo) y no sólo una simple equivalencia entre belleza y salud. Por lo tanto si llevamos una vida activa, a parte de disfrutar de todos estos beneficios y de un mejor estado de salud, es más probable que nuestro cuerpo se asemeje al canon de belleza actual, pero en este caso no se podría aplicar la propiedad conmutativa matemática, y que el cuerpo coincida con el canon de belleza actual, no significa que esté sano (por lo menos no en 5 de los 6 aspectos citados anteriormente). Y es que la obesidad (IMC>30) es una enfermedad, pero el sobrepeso (IMC entre 25 y 30) sólo es el preludio de esta, que se puede corregir con las indicaciones adecuadas.

martes, 2 de noviembre de 2010

sobre educación

“No es tarea fácil educar jóvenes,
adiestrarlos, en cambio,
es muy sencillo.”


                                         Rabindranat Tagore.



“Influir sobre una persona
es transmitirle nuestra propia alma.”


Oscar Wilde.










Antonio Machado.
“En cuestiones de cultura y de saber,
sólo se pierde lo que se guarda;
sólo se gana lo que se da.”